lunes, 23 de enero de 2012

LA GULA



Cuidando nuestra salud espiritual, podemos también cuidar la salud física.


Por P. Modesto Lule msp
Twitter: @ModestoLule
Facebook: ModestoLuleZ

Al reflexionar sobre esta serie de los pecados capitales que he estado escribiendo es importante resaltar cada uno de ellos, para ubicarlos y reconocerlos. Si queremos avanzar en la santidad es necesario hacer un ajuste en nuestras vidas y siempre buscar reparar los desperfectos.
Los siete pecados, llamados «capitales», los enumeró san Gregorio Magno, y fueron reafirmados por santo Tomás y san Buenaventura. Cabe señalar que el término «capital» no se refiere la magnitud del pecado, sino porque da lugar a más pecados; la Iglesia enseña que son aquellos a los que la naturaleza humana caída está inclinada. La «gula» se entiende como el deseo desordenado conectado con la comida o la bebida. Y lo podemos interpretar de varias formas: comer o beber en exceso, contentar el gusto con ciertas comidas teniendo en cuenta que afectan la salud, comer alimentos costosos a sabiendas que la economía no es muy buena en el hogar, comer precipitadamente dándole más importancia a la comida que a los que le acompañan y tomar bebidas alcohólicas en exceso hasta perder la razón. El pecado de la gula tiene su raíz en el egoísmo desenfrenado.

El uso desmedido de los alimentos produce enfermedades y debilita la voluntad. Nosotros podemos erradicar el pecado de la gula con ejercicios y sacrificios que nos ayuden a fortalecer la voluntad. Ante los alimentos que son perjudiciales para nuestra salud, muy a pesar del gusto que tengamos por ellos, debemos de eliminarlos de nuestro menú diario. Nos ayudamos siendo precavidos al momento de adquirir alimentos ya que no debemos gastar más de lo necesario en ellos, pues nuestra economía es afectada seriamente cuando somos víctimas del bombardeo continuo de los medios audio-visuales que nos invitan a comer muchas cosas que en su mayoría son perjudiciales y pocas de ellas nutritivas. Otra de las cosas que debemos atender sin dejar pasar, es el procurar comer con moderación y en comunidad con los seres queridos. He visto en varios lugares como algunas personas se precipitan a comer lo que se encuentra en la mesa y hasta llegan a irritarse al ser interrumpidos cuando se encuentran comiendo con una terrible indiferencia ante la plática de los demás comensales, como si fueran unos desconocidos. Por eso, debemos procurar ser más pacientes y comprensivos si en algún momento la ración de comida no es suficiente y al mismo tiempo compartirla, esto puede ser un buen motivo para reducir estas actitudes que nos llevan a cometer el pecado de la gula. Otra recomendación es hacer oración antes y después de tomar los alimentos. Ser agradecidos con Dios por lo que tenemos en nuestra mesa y podemos compartir con los demás. Para vencer el pecado de la gula debemos ofrecer pequeños sacrificios que nos ayuden a fortalecer nuestra voluntad. Reconociendo que ante el pecado de la gula nos doblegamos por no tener voluntad firme. Para fortalecerla hacen falta esos pequeños sacrificios en los momentos de la comida. Puede ser compartir siempre de nuestro alimento con los que nos acompañen no importando si ellos tienen lo mismo. En algunas comidas procurar no tomar bebidas azucaradas o con saborizantes y pedir agua sin nada de azucares o saborizantes. Dejar que los otros sean los que se sirvan primero y esperar hasta que ya todos se hayan servido. Conforme avancemos en pequeños sacrificios podremos madurar y  adquirir fuerza para rechazar toda tentación que llegue a nuestras vidas, incluyendo de otro índole, no necesariamente necesitas ser sobre la gula, recuerden que si nos dejamos vencer por la gula nada difícil que caigamos también en la concupiscencia. En la vida no peca más el que es más o menos fuerte físicamente, sino el menos mortificado. Si no hay espíritu de lucha, un fracaso tras otro nos llevará a una caída irreparable. Recordemos que la virtud no está hecha de actos heroicos, sino de pequeños actos hechos con amor. Si Dios está con nosotros, ¿Quién contra nuestra?

Hasta la próxima. 

5 comentarios:

Unknown dijo...

Hola padre no te gusto de conocerlo pero me gustan mucho sus temas sobre todo por me ayudan mucho en lo personal saludos

coto dijo...

¡Ay padre! tantos pecados y los tengo todos...tengo tanto trabajo, tanto, tanto porque ahora soy conciente de ellos...gracias a usted.

jose vega dijo...

Padre con perdón suyo yo no cónocia todos los pecados capitales pero ahora que los conozco creo que casi los tengo todos voy a tener que hacer algo para correjirlo jeje

Bryan Tx dijo...

Hola padre me encantan sus temas me gustaria un tema bien fuerte para la conversion para la cuaresma . Que Dios lo siga iluminando y le de mucha sabiduria. Para que siga compartiendo con nosotros saludos desde Bryan Tx .

sed de esperanza dijo...

Hola padre, una pregunta entonces si tomo refresco y se me antoja algo es gula??? y por q es pecado???