martes, 10 de enero de 2012

LA LUJURIA



El deseo desordenado por el placer sexual

Por P. Modesto Lule msp
Twitter: @ModestoLule
Facebook: ModestoLuleZ

-¡Hey Raymundo! ¡Ven acércate! Había un grupo de compañeros de escuela que hacían un gran escándalo a cuadra y media de las aulas escolares. Era el gran alboroto entre ellos, unos volteaban en diferentes direcciones como si tuvieran el temor de ser sorprendidos.
Parecía una jauría de hienas buscando proteger su primera presa en varias semanas. - ¡Apúrate enano!, gritó uno de ellos invitándolo a su reunión. Cuando llego le abrieron espacio hasta llegar al centro del afamado grupo, en eso Carlos le dijo: -órale, de cuáles te gustan enano. Carlos se encontraba agachado, apoyando las manos en las rodillas y sosteniendo una revista. -Mira nada más enano ¿a poco no te gustan? Con sus dedos volteaba las páginas de un lado a otro. Las piernas le temblaban, la garganta se resecó completamente. Inconscientemente dio un paso hacia atrás, pero unas manos le empujaban hacia adelante, dio vuelta para ver quién le empujaba, pero sólo pudo ver los rostros de muchos que se reían y burlaban de su actitud.  -¿A dónde crees que vas enano?, si todavía te falta la mitad de la revista. Ándale escoge las páginas que te vas a llevar a tu casa. Quiso retroceder pero no pudo, todos le empujaban y comenzó a forcejear. César gritó: -¡Agarren a esa niña! Desesperado comenzó a gritar: -¡No quiero nada, suéltenme, déjenme ir! Muchas manos le detenían y otras le empezaron a golpear. Le llovía una multitud de golpes y patadas. Por fin pudo salir de ese lugar corriendo sin mirar atrás para no parar de correr. El cansancio doblegó su caminar y sin darse cuenta se encontraba sostenido de un poste de luz, mirando con angustia y temor el recorrido que había hecho. Ahora se encontraba frente a una iglesia. Pidió a Dios ayuda y siguió caminando hasta llegar a su casa. Cuando llegó espero a su padre del trabajo y pidió hablar con él en privado. Le contó lo sucedido. Su padre apenado y en silencio comenzó a hablarle de algo de lo que nunca le había comentado. Le dijo, -Hoy tú y yo vamos a platicar como adultos. Creo que debes saber que es la pornografía y de qué manera daña a la persona. La pornografía destruye, hay mucha gente que la promueve voraz y ambiciosamente. Los medios de comunicación tropiezan por difundir este tipo de material: Telenovelas, películas, revistas, periódicos; todo lo enfocan en el aspecto sexual. Tú lo has visto, no hay necesidad de que te lo especifique. La imagen de la mujer es vista como un objeto sexual, sólo para satisfacer el egoísmo del hombre sin pensar nunca en sus consecuencias. Recuerdo que  en el año de 1989 fue condenado a muerte en la corte de Florida (EU) un sujeto con el nombre de Teodoro Bondy, el cual antes de ser ejecutado declaró: -Soy un adicto a la pornografía, empecé a los doce años a escarbar en los basureros de los vecindarios en busca de revistas. Cada día mi mente me pedía más, era como una droga que cada vez me exigía tomar más dosis; hasta que llegó el momento en que lo visual simplemente no me saciaba y tuve que empezar a violar y asesinar a mis víctimas. La lujuria hijo, es el deseo desordenado por el placer sexual. Lo sexual no es pecado, es un don que Dios nos ha dado para propiciar el amor mutuo en los esposos y favorecer la procreación. Muchos han malentendido este tema de lo sexual y piensan que por ser prohibido causa mayor placer si se hace a escondidas. La pornografía promueve la lujuria y la lujuria atenta contra los demás porque se les utiliza, se les daña, se les maltrata, se les humilla. La lujuria es uno de los siete pecados capitales a los cuales debemos tenerle respeto y quedarnos a cierta distancia para no caer en sus garras. La lujuria crece cuanto más nos buscamos a nosotros mismos y nos olvidamos de Dios. La lujuria nos hace débiles y egoístas. Una persona que es lujuriosa no tiene voluntad y se mueve a donde le llevan sus pasiones. Por eso hijo mío te pido actúes como un hombre maduro, un hombre sensato que sabe lo que es mejor para su vida. No te alimentes de la bazofia que muchas veces ofrece el mundo para embrutecer. Un verdadero hombre no es el que se deja llevar por las cosas mundanas, sino aquel que es firme en sus convicciones, que respeta a los demás. Recuerda que tú eres hijo de Dios y como tal debes comportarte. Vive en castidad, esto consiste en el dominio de sí, en la capacidad de orientar el instinto sexual al servicio del amor y de integrarlo en el desarrollo de la persona. No dejes que la hormona domine a la neurona, se fuerte, se valiente, se santo.


2 comentarios:

memonkeygeek dijo...

Excelente Padre!!! Claro y preciso!! Tenemos que estar despiertos y en Gracia... 1 Pe 5,8

coto dijo...

Ayer escuchaba programas en la tv y hablaban de sexo, todos opinaban, algo me llamó la atención, una mamá llamó por teléfono diciendo que estaba preocupada porque veía que a su hijo no le interesaba el sexo o lo relacionado con el. La persona experta dijo :"eso no tiene porque preocuparle, el sexo no tiene porque interesarle a todos por iguales, eso no hace anormal a su hijo, simplemente no es su prioridad". Lamentablemente esta sociedad erotizada nos hace creer que si no actuamos a nivel de los instintos somos raros, entonces nos dejamos llevar...debemos estar erotizados todos?... están importante así, que debe hacerse una prioridad en la vida,?? eso...