lunes, 23 de julio de 2012

OCTAVO MANDAMIENTO:

NO LEVANTARÁS FALSOS TESTIMONIOS NI MENTIRÁS


Por Modesto Lule msp
Twitter: @ModestoLule

El falso testimonio es cuando comentamos algo de otra persona que no es verdadero con intenciones de desacreditarla. Puede ser algo inventado totalmente o parcialmente. Con todo esto, podemos sembrar: discordia, enojo y odio en contra de la persona que levantamos el falso.


El chisme también es pecado.
El chisme también es algo que como cristianos no debemos hacer. La palabra “chismoso” es definida como alguien que revela secretos que suceden a su alrededor. Este es alguien que le saca secretos a la gente, acerca de ellos mismos y de sus familias, y luego va repitiéndolos de casa en casa, ocasionando grandes problemas para aquellos cuyos secretos le fueron confiados, así como para aquellos a quienes se los cuenta, y también para sí mismo. El chisme se distingue de compartir información por su intención. El chismoso tiene como meta creerse más que los demás por medio de hacer ver mal a los otros y por exaltar su gran conocimiento de las personas. El chismoso cae en la adulación, que consiste en engañar a uno diciendo de manera falsa cosas buenas de él o de otros, con el fin de sacar algún provecho.

El padre de la mentira.
Hablando de la mentira, encontramos en la Biblia en el libro del Génesis, a la serpiente, esta les sugiere a los humanos que pueden ser como Dios. La mentira envenena sus corazones; aceptan la sugerencia, y se rompe la armonía entre Dios y los hombres. De esta manera entró la mentira en el mundo y desde entonces se sigue propagando día con día haciendo daño entre los hijos de Dios. Los mismos hijos de Adán y Eva cayeron en la trampa y uno de ellos comenzó a mentir. Dice la Biblia que un día Caín, con su corazón envenenado, le dice a su hermano Abel que lo invita a ir de paseo; era el paseo de la muerte. Mientras estaban en el campo, Caín atacó a su hermano y lo mató (Génesis 4,8). La mentira es la moneda falsa, con que se engaña a los demás. La Biblia llama a Dios la verdad pura, la Luz. Al espíritu del mal, el demonio, lo llama el padre de la mentira, o sea, las tinieblas. En el sentido bíblico, mentir es ir contra la luz.

Con la mentira también se puede matar.
Dicen que un anciano se encontró con un perro que le ladraba mucho; aquel anciano se enojó y le dijo: Te voy a matar con una mentira. El perro no dejaba de ladrar y el anciano comenzó a gritar: Aquí hay un perro rabioso, aquí hay un pero con rabia. Todo el pueblo se lanzó contra el perro y lo mató. La mentira consiste en decir algo falso con intención de engañar al prójimo que tiene derecho a la verdad. No hay que decir la verdad a quien no la merece. Puede ser que te hable por teléfono un extorsionador y te pregunte si tienes cuentas de dinero en el banco, obviamente no le tienes que decir la verdad, ya que es alguien que no la merece.

Hay también la mentira en broma.
Cuentan que un discípulo le dijo a santo Tomás de Aquino: Mire el cielo, hay un buey que va volando. Santo Tomás se acercó a la ventana y vio hacia el cielo. Los que estaban ahí se rieron de él. Santo Tomás los miró y dijo: Creo que es más fácil que un buey pueda volar, a que un cristiano pueda mentir.

Nunca es válido mentir, ni por juego, ni por interés propio o ajeno. Mentir es pecado y punto.

Hasta la próxima.



Si te gustan estos artículos te pido te registres para que pueda llegarte hasta tu correo. Después de registrarte entra a tu correo y acepta la solicitud. Y promueve la página.

1 comentario:

coto dijo...

Leyendo cada uno de los mandamientos, creo que es imposible llevarlos a cabalidad, Dios lo sabe, nos conoce por eso nos los dejó, pero este el de la mentira, es el más sutil y más presente en la vida, miento porque sí y porque no...será que el padre de mentira habita más en nuestro corazón, nos gusta y él lo sabe.No aceptamos la verdad pero sí la mentira he hay el pecado, pues la verdad es Dios y yo. Eso creo.