jueves, 19 de julio de 2012

SÉPTIMO MANDAMIENTO



NO ROBARÁS

Por P. Modesto Lule msp
Twitter: @ModestoLule




Dos recuerdos que me acompañan de mi niñez me ayudaron a descubrir el significado de robar. Y no es que no conociera qué es robar, pero ellos me ayudaron a no volver a hacerlo. El primero evoca cuando tenía  6 o 7 años, acompañaba a mi madre a las compras en el mercado, siempre veía los grandes estantes con fruta muy bien acomodada en ambos lados del pasillo. 


Había escuchado a compañeros de escuela decir, con tono de heroísmo, que ellos siempre que iban, tomaban manzanas u otras frutas en los puestos del mercado y nunca les decían nada los dueños de la fruta. Ese día acompañando a mi madre se me hizo fácil tomar una manzana roja de un estante. Camine detrás de mi madre hasta detenerme donde compraba otras cosas. Al buscarme  se dio cuenta de lo que llevaba en la mano y de inmediato me preguntó que de dónde la había tomado. Le dije el lugar y me hizo regresar para devolverla y pedir disculpas.

La otra anécdota fue cuando era adolescente y trabajaba en el campo. Un día a la hora del desayuno trabajando cerca de una casa, nos acercamos hasta donde estaba una llave de agua potable. No había ninguna persona cerca de aquel lugar donde estaba la llave.  Al llegar encontré un jabón casi nuevo. Me lavé las manos y se lo presté al otro compañero que me seguía. Al terminar, quise poner el jabón en una bolsa de hule. Mi intención era robarlo. El que me acompañaba me vio y me preguntó que si me lo iba a llevar, con la cabeza afirmé que si. Agachó su cabeza y me dijo: -No te des a conocer con un simple jabón… Eso me bastó para regresar y dejar el jabón en el lugar que lo había encontrado. El tiempo me ayudo a entender que no hay que robar ni cosa grande ni cosa chica, robar es robar.

El termino robar viene del alemán y significa «despojar». El séptimo mandamiento prohíbe el robo. El robo es la usurpación del bien ajeno, despojar al otro de algo que suyo. Muchos piensan que robar es solamente cuando se hace con violencia. Pero si se despoja a otro de sus pertenencias ya es un robo, aun si no se hace con violencia. Puede ser con un engaño. O también en el caso cuando se pide algo prestado y nunca se devuelve. A eso se le llama robo. Este mandamiento prohíbe también el fraude: robar con apariencias legales, es decir, con astucia, falsificaciones, mentiras e hipocresías. Quizá te vendieron algo muy caro alegando que era de cierta marca de prestigio cuando en realidad no lo era, o te ofrecieron ciertos servicios los cuales nunca te otorgaron. Otra clase de robo son la usura -es decir- cobrar un rédito exagerado por prestar dinero. 

En una fábrica también se puede robar de muchas formas; una puede ser cuando el patrón explota a los trabajadores al no pagarles lo justo; pero, por parte del trabajador, es un robo, cuando éste se lleva las herramientas, materiales o productos que le pertenecen a la empresa, y cuando el trabajador simplemente no desquita lo que le pagan. Hay muchas formas de robar, pero muchas veces no lo queremos ver. Como el típico tendero, que vende «kilos» que «no son kilos» en sus ventas, o cuando sube los precios de forma exorbitante, abusando de una situación de emergencia. Quien adquiere objetos que sabe son robados se hace cómplice del robo y está obligado a la restitución. Quien peca contra este mandamiento, debe tener el firme propósito de devolver lo robado, y reparar los daños ocasionados, para que se le pueda perdonar el pecado. Hay mucho que decir, pero el espacio se nos acaba. Por último, hay que decir que, también peca contra este mandamiento quien de alguna manera coopera al robo, ya sea mandando, aconsejando, alabando, ayudando, encubriendo o consintiendo, cuando tiene la oportunidad de aconsejar para no hacerlo.


Hasta la próxima.




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6 comentarios:

coto dijo...

Su anécdota me trajo a la mente un recuerdo de niña. Tenía una amiga muy amiga, fuimos al super y cuando pasamos por la caja a pagar, se me acerca el guardia, me dice que devuelva lo que había robado, yo no entendía, luego me di cuenta que mi amiga le entregaba un chocolate que sacaba de mi bolsillo,fue desconcertante para mi, jamás había tomado nada que no fuera mio, menos ese chocolate, sin embargo era tratada como una ladrona, aprendí que jamás debía juntarme con personas de malos hábitos, ella había robado mi dignidad ante los demás. Creo que el hombre consciente o inconsciente siempre roba algo, ya sean, ideas, sueños etc. lo que sea roba, porque nunca está satisfecho de lo que es y lo que tiene, es tal su ambición que no mide las consecuencias...eso creo, eso me pasó...todo es tentador...

coto dijo...

La verdad cuando uno le dice a Dios,"róbame el corazón" no sabe lo que dice, Dios no toma nada, si no se lo damos...aunque sea muy tentador. Dios, no se contradice.

coto dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
jesus dijo...

http://www.ivoox.com/escuchar-catecismo-explicado_nq_1665_1.html
saludos desde queretaro este enlace es bueno tambien lo comparto y saludos padre modesto.

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jesus dijo...

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Marcos Cedillo dijo...

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