domingo, 3 de febrero de 2013

El católico y la gasolina. Reflexión.


METÁFORA


P. Modesto Lule msp
padremodestomsp@gmail.com



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Pues bien, ahora pongamos la analogía de la “gasolina”. El carro es usted, y  busca llenar su tanque de “gasolina”, es decir de fe, de Dios y por eso va cada domingo a la misa. Todo muy bien, pero resulta que en ocasiones somos algo despistados y se nos olvidan las cosas. Hacemos algo y por andar pensando en otra cosa no lo cumplimos correctamente. Recuerdo ahora el caso de una señora que me platicaba que un día fue con su automóvil a la gasolinera, le puso la manguera al tanque y comenzó a llenarlo. Mientras se llenaba, ella se metió a su auto y revisaba su bolso. En ese instante se dio cuenta que no traía algunas cosas que necesitaba y se puso a recordar donde las había dejado. Cerro la puerta del coche lo prendió y se fue del lugar arrancando la manguera de la bomba de gasolina; se la llevo arrastrando un tramo hasta que alguien le aviso de su descuido. Otro caso es aquel cuando se nos quedan los tapones de los tanques de gasolina en esos lugares, por la prisa o descuido los dejamos arriba del carro o de la bomba y se nos pierden. Así pues, siempre nos puede pasar que al ir a la gasolinera se nos olvide a que fuimos o en que estamos y cometamos ciertas imprudencias.


La gasolina sirve para que el motor y todo el vehículo puedan prender y caminar. Hay motores que necesitan o que consumen mucha gasolina. No podemos comparar el motor de un tráiler al de una motocicleta. No consumen igual porque simplemente no hacen lo mismo y sus funciones son muy diferentes. Así en la vida de la Iglesia, hay gente que necesita más de la fe que otros, hay gente que tiene más preocupaciones y responsabilidades y su fe está más puesta a prueba. No podemos pues decir que la vida de fe del Papa es la misma que la de un sacristán de iglesia o de un acólito o la de un integrante de un grupo juvenil. No son las mismas pruebas ni las mismas responsabilidades, sin duda la más exigida necesita de más “gasolina” que lo ayude a caminar con rectitud su vida.

Otra cosa importantes es no engañarnos, si, no engañarnos, ya que muchas veces por no conocer bien nuestra fe nos podemos engañar y pensar que a nosotros nos sirve solamente un acto de presencia. Y le voy a explicar el porqué. Hay algunos que se conforman con decir que los domingos ya cumplieron, que ya fueron a misa, y eso les tiene hasta cierto punto contentos. Se conforman con decir, ya cumplí, ya fui a misa y listo. Quizá lo dicen por ignorar lo que realmente es participar de misa. Ante esto podemos poner como ejemplo nuevamente lo del carro y la “gasolina”. Podemos llegar a pensar que con el simple hecho de llevar el carro a la gasolinera con eso tiene para llenarse y no es así. Sabemos muy bien que para que el carro siga caminando necesita gasolina y para esto hay que llevarlo a una estación donde distribuyan este combustible, estacionarlo cerca de una bomba, quitar el tapón que cubre la entrada del tanque, es decir abrir el tanque y meter la manguera para después activar la bomba y dejar que el combustible entre hasta que lo llene. Pues lo mismo pasa con la fe. Si vamos a la Iglesia y no abrimos el corazón, y no conectamos ese “tanque”, ese corazón a la “fuente” será casi imposible que se llene nuestro corazón de Dios y por lo mismo vamos a  tener muchas fallas y nuestra vida puede llegar a detenerse como sucede con el carro cuando no tiene gasolina. Peor aún, vamos a misa y somos descuidados,  perezosos y no ponemos atención en donde estamos y para que estamos. Puede ser que usted vaya a misa y vaya escuchando música con sus audífonos, y lo digo porque lo he visto. O quizá va a misa pero apenas se sienta cae en brazos de Morfeo. Se duerme pues. O quizá no se duerme pero está distraído pensando en lo que dejo pendiente en la casa o pensando a donde va a ir después de misa. Es decir, no hay una conexión con la “fuente” en ese momento y por lo mismo será imposible llenar el tanque. O tal vez puso atención un poco de tiempo, ya sea porque se quedó dormido o porque comenzó a mandar mensajes por su celular o comenzó a platicar con el de al lado. En fin, sólo lleno un poco el corazón y salió apresurado como la señora que le platique que hasta la manguera se llevó arrastrando con el carro. Vamos a Misa y no llenamos el tanque, vamos a misa y no nos llenamos de Dios. Llenarse de Dios es hacer oración, meditar la palabra y acercarse a los sacramentos. Muchos piensan que el sacramento de la confesión es nada más para el perdón de los pecados o confesar las culpas, pero se les olvida que también es para llenarse de la misericordia de Dios, es recibir la gracia de Dios. Si esto estuviera presente en cada uno de nosotros correríamos cada mes o dos meses a confesarnos, a llenarnos de Dios, a llenar el tanque a cargar las pilas. Correríamos los domingos o todos los días a la Iglesias para participar de misa.

Por eso hoy, mañana o cuando vaya a Misa o a la Hora Santa, asegúrese de que abre el tanque, es decir el corazón, también de que se conecta a la fuente, es decir a Dios. Y que lo deja llenar para después salir y compartir ese amor de Dios con los demás. Le aseguró que su recorrido por este mundo siempre será confiable porque tendrá mucha fuerza de Dios, mucho combustible y no importando que tan difícil sean los caminos o tan altas las subidas, siempre tendremos la esperanza que con gasolina, que con fe, que con Dios se puede llegar hasta la morada de Eterna.


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Gracias y que Dios te bendiga.



1 comentario:

Luzma dijo...

Gracias por el articulo. Me ayudo mucho a interiorizar