miércoles, 13 de marzo de 2013

El Papa Francisco y los signos sin respuesta.


Por P. Modesto Lule msp

DATOS SOBRE EL NUEVO PAPA FRANCISCO

Nombre: Jorge Mario Bergoglio S. J.
Nace: Buenos Aires, 17 de diciembre de 1936.
Religioso: Pertenece a la compañía de Jesús. A los 21 años (en 1957) decidió convertirse en sacerdote. Ingresó en el seminario del barrio Villa Devoto. Fue ordenado sacerdote el 13 de diciembre de 1969, tenía 33 años. El Papa Juan Pablo II en 1992 le nombró obispo auxiliar de Buenos Aires.

Fue elegido cardenal el 21 de febrer2001 por manos de Juan Pablo II.

El nuevo Papa Francisco es uno de los cinco hijos de un matrimonio italiano de clase media formado por Mario, empleado ferroviario, y Regina Sívori, ama de casa.

Se convirtió hoy en el pontífice número 266 de la Iglesia Católica. Y no se  llamará Francisco I, sino solamente Francisco. En el futuro cuando llegue otro Papa y se quiere llamar Francisco, entonces a este se le mencionará como Francisco I y al otro Francisco II.


Lo que me sorprendió de este Papa Francisco.

1ro. Que se hizo llamar Francisco.

2do. Es el primer Papa de la orden de los jesuitas.

3ro. Es el primer Papa latinoamericano.

4to. Ha pedido que oren por él antes de dar la bendición.


Mucho se puede decir de su elección. Lo cierto es que nunca se va a tener contento a la gente que tiene una “enfermedad” en su corazón. Sufren del odio y rencor hacia gente que ni conocen y que les hace no razonar. Generalizan y dicen cosas sin sentido. Hay algunos que dicen que un jovencito un mes antes soñó que el nuevo Papa se iba a llamar Francisco I. Cuando le preguntan que si es creyente, dice que ni practica ni es creyente, solamente soñó. Ahora goza de su minuto de fama internacional por haber soñado.

Algo que si llamó la atención el martes 12 de marzo en la plaza de san Pedro fue un hombre grande de edad ataviado con un hábito áspero y remendado que en medio de la plaza se arrodillo y estuvo mucho tiempo en oración. Andaba descalzo con un pequeño morral y andaba descalzo. Usaba barba y era grande de edad. Mientras la lluvia con granizo caía este hombre con apariencia de monje se mostraba imperturbable. La gente corría a refugiarse del agua mientras este hombre seguía de rodillas orando. Otra persona se puso a su lado y comenzó a orar. Una mujer con una sombrilla se acercó y trato de cubrir a aquel hombre con apariencia de monje. En su momento pidió a los periodistas que no le tomaran fotos y video, mejor aún que se unieran a rezar junto con él por el futuro Papa y por su misión. Habló en italiano y después en inglés. Dijo que venía de Asís. Señaló que “al ponerse de rodillas delante de Dios él nos otorga todo lo que pidamos. Pedirle estar unidos y pedirle a Jesús que tenga misericordia”.

Hasta ese momento nadie sabía cómo se iba a llamar el nuevo Papa. Sin duda un signo de Dios que se puede interpretar de muchas formas. La Iglesia necesita cambios fuertes y sin duda la oración, la humildad y la caridad harán pronto una revolución incluso entre los que se muestran escépticos de un Dios amor que nos sigue acompañando día con día y que nos muestra sus signos en cada momento pero que por nuestra insensibilidad no los vemos. 





En medio de una de Plaza de San Pedro que seguía vacía al inicio de la mañana del miércoles, con mucho frío y una lluvia persistente en Roma, la figura de un anciano, descalzo, vestido con hábitos de yute, de rodillas y rezando, llamó la atención. Massimo Coppo, de 64 años, llegó el martes al Vaticano con la intención de quedarse rezando en frente de la Basílica de San Pedro hasta el final del cónclave que eligiría al nuevo Papa. "Me quedaré hasta que vea el humo blanco", dijo esta mañana. Coppo vive en Asís, en la región de Umbria, en una comunidad de franciscanos que predica el voto de pobreza y vida dedicada a la oración. Licenciado en Ciencias de la Agricultura, fue profesor hasta los 32 años, cuando conoció a la comunidad. Hasta entonces era protestante - fue a esa edad que se encontró con un católico y comenzó a emplear lo que él llama vocación. "Conocí a algunos hombres en Perugia y se dio cuenta de que quería ser católico. Fue entonces cuando lo dejo todo, trabajo, bienes, etc, para orar y para dedicarse a Dios. "






 Este hombre se presentó con la pancarta 2 días antes del Conclave.