jueves, 17 de octubre de 2013

El halloween y los católicos. Podcast y escrito.


 Compilación por P. Modesto Lule Zavala msp

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La palabra Halloween viene de  "All hallow's eve", palabras que provienen del inglés antiguo, y que significan "víspera de todos los santos", ya que se refiere a la noche antes de la Fiesta de todos los Santos. En la Iglesia católica se celebra esta fiesta el 1 de noviembre. Este día se celebran a todos los millones de personas que han llegado al cielo, aunque sean desconocidos para nosotros. Santo es aquel que ha llegado al cielo, algunos han sido canonizados pero hay muchos que no se conocen, podemos decir que una mayoría, pero son santos porque han llegado al Cielo. 
La fiesta de Todos los Fieles Difuntos fue instituido por San Odilón, monje benedictino y quinto Abad de Cluny en Francia el 31 de octubre del año 998. Este santo exhortaba a sus monjes a rezar de modo especial por los difuntos. A partir ahí se comenzó a extenderse la costumbre de interceder solemnemente por los difuntos, y llegó a convertirse en lo que San Odilón llamó la Fiesta de los Muertos. 

En los países de cultura anglosajona o de herencia celta, se celebraba la víspera de la fiesta de Todos los Santos el 31 de octubre. Pero en los países de cultura mediterránea, el recuerdo de los difuntos y la atención a la muerte se centra el 2 de noviembre. Desgraciadamente las tradiciones se han ido deformando tanto en un lugar como en otro. En Europa la coincidencia cronológica de la fiesta pagana que ellos celebraban donde recordaban a sus muertos y daban culto a su dios el "señor de la muerte", o "Samagin", se mezcló con la fiesta cristiana de Todos los Santos y la de los difuntos. Cuando los pueblos celtas se cristianizaron, no todos renunciaron a las costumbres paganas. Y algunos en vez de recordar los buenos ejemplos de los santos y orar por ellos, continuaron con sus cultos. 

Con el paso del tiempo estas costumbres mezcladas llegaron a Estados Unidos y como vemos en la actualidad el Halloween dista mucho de lo que era en su origen. Esto de distorsionarse ha sucedido como muchas otras festividades cristianas católicas, por ejemplo la navidad, la cuaresma, la pascua y muchas otras más que se han tornado paganas y hasta sacrílegas. Si los católicos celebraran el Halloween de forma cristiana no sería malo. El problema es que muchos lo celebran conforme lo establecen las modas y épocas. Ahora se visten en su mayoría con atuendos para causar miedo y salen casa por casa a pedir dulces. Los mayores aprovechan el día para disfrazarse y hacer fiestas. 

Lo extraño es que cuando una parte de la sociedad lo toma como diversión otro grupo que ha ido en aumento lo toma realmente en serio y es en ese día cuando se hacen consagraciones y sacrificios al demonio, se juega con la ouija, se hacen conjuros, invocaciones a espíritus y más cosas que van relacionadas con lo oculto. Algunos adolescentes confundiendo las diversiones se adentran a este mundo mistérico y experimentan lo que podría ser su inicio en lo oculto y maligno. Anton LaVey, autor de "La Biblia Satánica" y sumo sacerdote de la iglesia de satanás, dice que el día más importante para los seguidores del maligno es el de Halloween. En esta noche los poderes satánicos ocultos y de brujería están a su nivel de potencia más alto. Satanás y sus poderes están en su punto más fuerte esta noche.

Para muchos otros más esta fiesta es solamente comercial. Haciendo un simple análisis, es evidente la connotación negativa de las imágenes con que se "adornan" las casas, tarjetas o personas. Y qué decir de los disfraces relacionados al Halloween, salta a simple vista que el mensaje de amor, caridad, paz y esperanza que nos trajo Nuestro Señor Jesucristo sea totalmente ignorado.  Lo que vemos son imágenes sangrientas, brujas, hechiceras, muertos andantes, vampiros, momias, espectros y demás engendros que nada tienen de constructivo. Desde una perspectiva cristiana católica, si aceptamos todas estas ideas y las tomamos a la ligera en "aras de la diversión de los niños" ¿Qué diremos a los jóvenes (a quienes durante su infancia les permitimos jugar al Halloween) cuando acudan a los brujos, hechiceros, médiums, y los que leen las cartas y todas esas actividades contrarias a lo que nos enseña la Biblia? Comprendo que es muy difícil hacer a un niño entender que no es sano espiritualmente participar del Halloween como lo propone la mayoría. Lo mejor sería practicarlo de forma cristiana.  ¿Y cómo es celebrar este día cristianamente? Vayamos al término. Si Halloween es víspera de todos los santos, lo que debemos hacer es recordar a todos aquellos que se nos han adelantado. Rezar por ellos. Si los niños solamente  quieren pedir dulces y se quieren vestir, que lo hagan de forma santa e inspiradora. Que mejor que poner a los niños a leer vidas de santos y que ellos escojan de qué santo quieren vestirse  y que cuando vayan por las casas recibiendo dulces regalen ellos mismos una estampita con la imagen de Jesucristo. O en otro caso, más que decorar tu casa con colores oscuros y telarañas, que lo hagas con colores claros y alegres. Todos los bautizados somos llamados a ser sal y luz, no dejemos esto en el olvido ni nos dejemos llevar por la corriente de las modas y de la superficialidad. 

Si somos sinceros con nosotros mismos y buscamos ser fieles a los valores de la Iglesia Católica, llegaremos a la conclusión de que el Halloween actual no tiene nada que ver con nuestro recuerdo cristiano de los Fieles Difuntos, y que todas sus connotaciones son nocivas y contrarias a los principios elementales de nuestra fe. Vayamos a las raíces y no dejemos que la oscuridad venza la luz que viene de lo alto.







Hasta la próxima.




















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