jueves, 21 de noviembre de 2013

¿Es correcto llamar a Jesucristo Padre Jesús? En algunos estados de México tienen fiestas así.

Por P. Modesto Lule Zavala msp





Si me preguntas que es correcto te contesto que lo correcto es conocer el origen de nuestras tradiciones populares. Lo triste es que muchas veces los católicos no buscan conocerlas y solamente se dejan llevar por ellas, convirtiéndolas en ocasiones más a paganas que cristianas.


Muchos que llaman a Jesucristo: «Padre Jesús», en su fiesta no saben ni el origen ni el por qué le llaman así.

Ante esto, lo que siempre debemos tener en cuenta son dos cosas; primero, que nuestro Dios es Trino, es decir, Padre, Hijo y Espíritu Santo; la «Santísima Trinidad» la conforman tres Personas divinas; y en segundo lugar, nunca decir que son tres dioses, sino que, siempre es «un solo Dios».

COMENZARON A LLAMARLE «PADRE JESÚS»
Hace muchos años comenzaron a llamarle así a Jesucristo, y se puede suponer que todo comenzó después del Concilio de Trento. Y la referencia a «Padre», se la hacen a Jesús por este pasaje bíblico: «Hijitos míos, ya no estaré con ustedes mucho tiempo. Ustedes me buscarán, pero lo mismo que les dije a los judíos les digo ahora a ustedes: No podrán ir a donde yo voy» (Jn 13, 33). En este texto, se cita que Jesucristo se refiere a los discípulos como hijitos, de ahí creen algunos que se le puede llamar Padre. Otro de los motivos es porque a Jesucristo le llamamos «el Nuevo Adán», es decir, el nuevo padre de la humanidad.


CONCLUSIÓN
Hablando de la verdadera teología podemos finalizar que, Jesús es Dios-Hijo, y que no es Dios-Padre, son Personas divinas distintas. El título de «Nuestro Padre Jesús» corresponde más a una teología de pueblo, que cuando no se conoce claramente el origen, nos lleva a la confusión. El Catecismo de la Iglesia Católica en su número 266 nos dice: «la fe católica es ésta: que veneremos un Dios en la Trinidad y la Trinidad en la unidad, no confundiendo las Personas, ni separando las substancias; una es la persona del Padre, otra la del Hijo, otra la del Espíritu Santo; pero del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo una es la divinidad, igual la gloria, coeterna la majestad». Cada persona de la Santísima Trinidad tiene un función específica y el número 267 del mismo Catecismo dice: «Las Personas divinas, inseparables en su Ser, son también inseparables en su obrar…».




Hasta la próxima.