miércoles, 27 de noviembre de 2013

Puede un sacerdote negar la bendición? podcast escrito



Compilado por P. Modesto Lule Zavala msp
padremodestomsp@gmail.com



Oiga padre, ¿un sacerdote puede negarle la bendición a quien se la pida?


Puede negar la bendición en ciertas circunstancias. Un día se me acerca una persona al terminar la misa y me pide que bendiga una imagen con agua bendita. 


Al ver la imagen le dije que no podía hacer lo que me pedía, ya que era una imagen de Buda. Sé, del caso de otro sacerdote que se negó a dar la bendición al lugar que iba a ser inaugurado como una cantina. Yo mismo me he negado a bendecir la casa de una persona que adoraba a la “santa muerte”, le dije que si creía en esa falsa devoción no podía bendecirla con agua bendita. En esos casos el sacerdote puede negar la bendición. Pero si pides una bendición y el sacerdote te la niega porque tiene algún sentimiento en contra de tu persona, ahí quien está mal es el sacerdote. Los sacerdotes somos ministros de Dios llamados a administrar las gracias de Dios a todos

El origen de la palabra bendecir viene del latín benedicere. Una palabra compuesta por  bene, que significa "bien", y dicere, que significa "decir".

La palabra latina benedictio, con el significado de bendición se encuentra solamente en el vocabulario bíblicoeclesiástico. Los traductores griegos de la Biblia en el Antiguo Testamento tradujeron por eulogein el verbo hebreo barak (bendecir) y por eulogia el respectivo sustantivo berakah (bendición) y así eulogein y eulogia entraron en el lenguaje religioso griego como bendecir y bendición.

La bendición ocurre con frecuencia en la Biblia y tiene varios significados: Significa alabar a Dios; desear el bien a una persona; dedicar una persona o cosa al servicio de Dios. En la liturgia, la bendición es un ritual por el cual un ministro ordenado santifica a personas o cosas para el servicio divino o invoca el favor divino.

El Catecismo de la Iglesia Católica dice respecto a la bendición:

#1671 Entre los sacramentales figuran en primer lugar las bendiciones (de personas, de la mesa, de objetos, de lugares). Toda bendición es alabanza de Dios y oración para obtener sus dones. En Cristo, los cristianos son bendecidos por Dios Padre "con toda clase de bendiciones espirituales" (Ef 1:3). Por eso la Iglesia da la bendición invocando el nombre de Jesús y haciendo habitualmente la señal santa de la cruz de Cristo.

#1672 Ciertas bendiciones tienen un alcance permanente: su efecto es consagrar personas a Dios y reservar para el uso litúrgico objetos y lugares. Entre las que están destinadas a personas -que no se han de confundir con la ordenación sacramental- figuran la bendición del abad o de la abadesa de un monasterio, la consagración de vírgenes, el rito de la profesión religiosa y las bendiciones para ciertos ministerios de la Iglesia (lectores, acólitos, catequistas, etc.). Como ejemplo de las que se refieren a objetos, se puede señalar la dedicación o bendición de una iglesia o de un altar, la bendición de los santos óleos, de los vasos y ornamentos sagrados, de las campanas, etc.

El Ritual Romano contiene bendiciones para diversas ocasiones y cosas. Se pueden bendecir, por ejemplo, los alimentos. Esta bendición atrae la benevolencia de Dios pero no imparte al objeto un carácter sagrado como sería el caso en la bendición de un cáliz el cual queda reservado irreversiblemente para el uso sagrado en la Santa Misa.

Las bendiciones NO son sacramentos; no son instituidas por Cristo; no confieren gracia santificante; no producen su efecto en virtud del rito mismo ex opere operanto. Son sacramentales.





Hasta pronto.




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