domingo, 18 de mayo de 2014

El verdadero Ecumenismo en la Iglesia católica



Me encontré esta nota del padre Fernando Cerero Ugarte, la cual considero un real acto de ecumenismo, y no como falsamente lo presenta quien se escuda cantando música protestante y abanderándose el título de ecumenismo para no sentirse tan culpable.

El verdadero Ecumenismo que propone el Vaticano II en su decreto “Unitatis Redintegratio” dice en su apartado número 4:

 “Eliminar palabras, juicios y actos que no sean conformes, según justicia y verdad, a la condición de los hermanos separados, y que, por tanto, pueden hacer más difíciles las mutuas relaciones en ellos; en segundo lugar, "el diálogo" entablado entre peritos y técnicos en reuniones de cristianos de las diversas Iglesias o comunidades, y celebradas en espíritu religioso...para que poco a poco por esta vía, superados todos los obstáculos que impiden la perfecta comunión eclesiástica, todos los cristianos se congreguen en una única celebración de la Eucaristía, en orden a la unidad de la una y única Iglesia, a la unidad que Cristo dio a su Iglesia desde un principio, y que creemos subsiste indefectible en la Iglesia católica de los siglos... Los fieles católicos han de ser, sin duda, solícitos de los hermanos separados en la acción ecumenista, orando por ellos, hablándoles de las cosas de la Iglesia, dando los primeros pasos hacia ellos”.

El verdadero ecumenismo es entonces respetar a los hermanos separados y entablar un diálogo de reconciliación para que acepten los valores de fe que Jesucristo ha dejado en su Iglesia. Pero si no se conocen estas verdades ¿de qué vamos hablar o a cantar en las misas y en los momentos de oración comunitaria?

Les dejo tal como la escribió este sacerdote:

Y HOY SUCEDIO EL ENCUENTRO

Les había comentado sobre mi encuentro ocasional con los Elders mormones hace dos días, pues hoy vinieron a visitarme. Los recibí con mucho gusto. Conversamos serenamente sobre algunas preguntas sobre nuestra fe católica. Compartimos ideas sobre la creación, la vida después de la muerte, la sucesión apostólica de Pedro. Por qué nosotros no podemos aceptar una revelación posterior a la ya dada por la Sagrada Escritura y la Tradición de la Iglesia. Conversamos sobre el pecado original, sobre los libros que conforman la Sagrada Escritura, entre otras cosas. Ojalá todos podamos siempre vivir la fe con alegría y respetando la fe de los demás. Dios no debe ser el instrumento de nuestras batallas, sino el fin de nuestra peregrinación. Hoy cuando estos hermanos se quedaban sorprendidos de cosas de nuestra fe (se les notaba al escuchar las respuestas) comprendí las palabras de Jesús. "También tengo otras ovejas que no son de este redil". Creo que disfrutamos mucho intercambiar las posturas de nuestra fe de manera sencilla, relajada y fraterna. Como recuerdo de este encuentro ellos amablemente me obsequiaron el Libro del Mormón y yo aproveche el detalle para obsequiarles la Exhortación Evangelii Gaudium de S.S Francisco.

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Hasta la próxima.



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